Antes de que se diera a conocer el fraude por 100 millones de pesos fraguado por Guadalupe Rodríguez, esposa de Alberto Anaya, líder nacional del PT, en contubernio con su líder en Aguascalientes, Héctor Quiroz y el Gobierno de Nuevo Léon, el dirigente de Morena ya había salido en defensa de su rémora varias veces.
Pero hoy, el tabasqueño prefirió guardar silencio ante los hechos que documentan actos de corrupción de los petistas.
Hace casi dos meses, un precavido Andrés Manuel López Obrador, aseguró que los dirigentes del Partido del Trabajo "enfrentan una persecución y acoso" por parte del gobierno, desde que decidieron en junio pasado, unirse a Morena en las elecciones del Estado de México.
Lo anterior, sucedió durante la firma del Acuerdo Político de Unidad de Morena. ¿López sabía en qué andaban metidos sus esbirros petistas?
Y ayer, don Beto Anaya salió a su defensa a través de redes sociales, mientras que Lopitos, hasta el momento, guarda silencio.
Por supuesto que ninguno de los dos hablará sobre los 100 millones de pesos que doña María Guadalupe recibió del gobierno de El Bronco, presuntamente para destinarlos a las arcas de Morena, ni mucho menos, a la reelección de Anaya --tras 22 años al frente-- para dirigir de nueva cuenta al PT.
Lo único que hizo el dueño de Morena --en septiembre pasado-- fue acusar a la actual administración federal de continuar con la mafia del poder y "montar en cólera" para luego, dar la orden de hostigamiento a estos distinguidos personajes.
Por cierto, que era la oportunidad para que López Obrador se fuera en contra de Jaime Rodríguez, gobernador de Nuevo León, administración que también aparece involucrada en el fraude millonario; pero ni modo que se diera otro balazo en el pie. Un callado AMLO tendrá que esperar "hasta la otra".
CON INFORMACIÓN DE: laotraopinion.com.mx