
De acuerdo a la base de datos del Programa de Antesala de Conflictos, un proyecto de investigación de Universidad Uppsala de Suecia sobre el estándar mundial de la violencia que recopila información de fuentes oficiales, señala que en México grupos de la delincuencia organizada disputan por el control de territorios para operar en contrabando.
Basado en las referencias actualizadas del INEGI hasta el presente año del 2024, en Tlaxcala operan mayormente el Cartel de los Zetas y el Cartel Jalisco Nueva Generación.
Según los análisis de estudio, El Cartel de los Zetas está integrado por antiguos elementos militares desertores del ejército mexicano que hicieron del brazo armado del Cartel del Golfo un sofisticado escuadrón de la muerte bien entrenado; mientras que el Cartel Jalisco Nueva Generación es una de las principales organizaciones criminales del narcotráfico en México ya que al separarse del Cartel de Sinaloa, está nueva banda delincuencial se expande agresivamente para mantener presencia en gran parte del país y operando con reclutamientos forzados en áreas importantes para el tráfico de drogas.
Según lo filtrado por los Guacamaya Leaks, la política de Estado de México mantiene en reserva toda información relativa a seguridad nacional, por lo que los datos de los elementos del ejército mexicano se conservan clasificados.
Por otra parte según algunos estudios temáticos sobre: "Violencias, Resistencias y Estrategias. Análisis de la situación de violencia en México" de obra coordinada por Juan Carlos Ayala Barron y sobre "Juventudes Mexicanas, Partición, Intervención y Perspectiva de los jóvenes en distintos entornos" de la autoría intelectual de Erika Cecilia Montoya Zavala y Marta Cecilia Herrera García; son el sector de las juventudes las que principalmente son afectados por el esquema de violencia de la Narco Cultura.
Ante dicho contexto y a reserva de lo que pueda verificarse oficialmente por las instancias autorizadas, lo acontecido en el municipio de Totolac de la entidad federativa de Tlaxcala se estaría tratando de un enfrentamiento armado entre integrantes de los carteles en disputa en la zona, en donde presumiblemente se identificarían a los jóvenes armados con el grupo criminal de las cuatro letras luchando en contra del exmilitar a quien no se le puede consentir una legítima defensa ya que las armas de alto calibre son de uso exclusivo del ejército mexicano, por lo que no es loable que el sujeto que repelio el ataque haya contado con una licencia de posesión de arma de un calibre mayor al autorizado a los elementos en activo del ejército ya que según se sabe el militar estaba en retiro, y ni mucho menos es justificable una reacción a mutuo propio ya que la justicia por propia mano está prohibida en territorio mexicano, por lo que solo resta especular que pudo haberse empleado una réplica de arma de arma de fuego de plástico o metal si acaso no se tratara de un asunto vinculado con el sicariato.